Gigstack: la infraestructura fiscal detrás del ingreso
Gigstack convierte el caos fiscal en automatización fintech: la historia de Santiago Carrancá y el cambio que definió una solución para empresas en crecimiento.
Gigstack nació de un problema que pocos fundadores presumen: facturación, cumplimiento fiscal y administración de ingresos. Santiago Carrancá, full stack developer y emprendedor en serie, convirtió un dolor interno en una solución fintech que hoy automatiza procesos fiscales para empresas de todos los tamaños. Esta es la historia detrás del pivote que definió el negocio.

¿Cómo llegas al mundo fintech?
No llegué desde fintech. Soy full stack developer, llevo más de 13 años programando. No estudié computación formalmente; siempre aprendí enfrentándome a problemas reales. Si tenía un cliente, tenía que resolverlo. No había opción.
Empecé con un negocio físico de flores. Nada digital. Después lancé una empresa de educación para enseñar arte floral. Ahí conocí a mi socia, Mariana. La plataforma empezó a funcionar, pero cometimos un error grande: desenfocarnos.
Pivoteamos hacia una plataforma educativa más amplia (marketing, diseño, flores) y el desenfoque nos mató. Decidimos entonces ayudar a freelancers a encontrar trabajo. Y cuando eso empezaba a caminar, llegó la ley de outsourcing. Y nos cambió el juego por completo.
El golpe regulatorio no solo afectó el modelo. Los obligó a entender algo que nunca habían querido tocar: lo fiscal.
¿Cómo nace Gigstack?
No éramos expertos en finanzas, contabilidad ni temas fiscales. Pero necesitábamos resolverlo internamente para sobrevivir.
Desarrollamos una herramienta para tener en orden nuestra facturación y administración de ingresos. Era algo interno. Y resultó que muchas empresas tenían exactamente el mismo problema.
Ahí decidimos enfocarnos en fintech, pero desde el lado administrativo-fiscal.
Gigstack opera en una parte crítica del negocio: el ingreso. ¿Qué problema están resolviendo realmente?
Nosotros le damos paz a las empresas alrededor de sus operaciones de ingreso.
Quitamos de sus manos la emisión de facturas. En México, por ley, cada transacción requiere facturación correcta y en tiempo. Eso implica conocimiento técnico y disciplina operativa. Cuando estás creciendo, es muy difícil cumplir con ambas cosas.
Nos conectamos a los procesadores de pago. Cuando recibes una transacción, Gigstack se encarga automáticamente de todo lo demás alrededor del cumplimiento fiscal. La empresa deja de pensar en facturas.
Más que simplificar un proceso, Gigstack interviene en uno de los puntos más sensibles del negocio: el revenue.
¿Quién es su cliente ideal hoy?
Tenemos clientes de todo tipo: dentistas, abogados, consultores, startups, empresas medianas y grandes. Trabajamos con compañías como Popmart, Bitso y Mundo Joven.
Pero nuestro sweet spot no depende del giro. Depende de la transaccionalidad.
Si tienes cinco facturas al mes, quizá no somos relevantes. Pero si el proceso te consume más de una hora a la semana, ahí entramos nosotros.
Donde hay alta recurrencia y alto volumen de transacciones, es donde más duele. Y donde más valor generamos.
¿Qué tan difícil ha sido operar en un entorno regulado?
Siempre será algo que nos quite el sueño.
Innovar en fintech es complicado porque juegas con reglas muy estrictas. No tienes mucho margen para experimentar. Cada funcionalidad debe estar pensada para no romper regulación.
Lo más complejo no es solo cumplir tú, sino asegurarte de que tu cliente no use el producto de forma que te meta en un problema regulatorio.
En cuanto a APIs, el ecosistema ha mejorado mucho. Antes era muy complicado integrar. Hoy los jugadores entienden que deben facilitarle la vida a los desarrolladores. Pero la regulación sigue siendo el gran límite estructural.
¿Cómo han abordado el Go-To-Market siendo fintech B2B?
No somos expertos en ventas. Entonces decidimos jugar a nuestras fortalezas: producto.
Adoptamos una estrategia de Product Led Growth. Cerramos a los primeros 10 clientes de forma orgánica: mensajes directos, conocidos, uno de nuestros primeros clientes fue nuestro dentista.
Después el producto empezó a hacer el trabajo.
Muchos usuarios llegan porque interactúan con portales de autofactura o correos automáticos y viven la experiencia. Es como un referido silencioso.
El reto vino cuando empezamos a vender a empresas medianas y grandes. Ahí entendimos que el ciclo de ventas B2B es largo. Había meses en los que parecía que no pasaba nada. Y luego, de repente, cerrábamos 30 cuentas.
Entender esos tiempos fue un aprendizaje clave.
¿Qué consejo le darías a alguien que construye fintech en LATAM?
Acércate muchísimo a tu usuario. Muchos intentan resolver fintech desde una comodidad distinta a la que vive el cliente real. Si no entiendes el problema desde raíz, no vas a diseñar bien la solución.
Y segundo: no pongas el capital como bloqueador mental. Sí necesitas inversión, especialmente si juegas con regulación. Pero hoy existe mucha tecnología que te permite empezar sin levantar millones.
Fintech ya no es sinónimo automático de “necesitas fondos gigantes”.
¿Qué viene para Gigstack?
Expansión. Nuestro sueño es construir un “pasaporte fiscal”: que puedas operar en distintos países desde un solo hub, sin preocuparte por la regulación específica de cada uno.
Este año abrimos Colombia y Chile, y ya operamos con empresas en Estados Unidos.
Además, estamos integrando inteligencia artificial porque el gobierno también está integrando más tecnología en sus procesos. Si ellos dan un paso, nosotros tenemos que dar dos. La meta es mantener a las empresas siempre un paso adelante.
Mirando hacia adelante, ¿Qué te gustaría que digan de Gigstack?
Que la mayoría de las empresas hayan pasado por al menos un proceso con Gigstack, como emisores o receptores. Y que la experiencia haya sido extraordinaria.
Sabemos que lo fiscal es un proceso complejo. Si logramos que alguien diga “esto fue sorprendentemente fácil”, habremos hecho bien nuestro trabajo.
Cuando cambia la fricción, cambia el negocio
En el ecosistema startup se habla mucho de crecimiento, marketing y producto visible. Pero pocas veces se habla de la infraestructura invisible que sostiene el ingreso.
Gigstack eligió intervenir justo ahí: en el momento en que el dinero entra y la regulación empieza.
Puede no ser el lado más glamoroso del fintech. Pero cuando se reduce la fricción en el revenue, cambia la operación completa. Y ahí es donde las empresas realmente respiran.
Entrevista realizada por:
Eduardo Hernández, Head de Startup Avenue en Volcano Summit y Partner en Leapstart, donde impulsa el crecimiento de startups y el desarrollo del ecosistema emprendedor. Ex-emprendedor del sector asegurador, ha participado activamente en iniciativas como Startup Weekend, Emprendedores Anónimos, Hackers/Founders y Magma Partners.